viernes, 31 de agosto de 2012

Hna. MªJosé Fernández conoció a Madre Belén


Madre Belén ha sido un regalo de Dios a nuestra Congregación; un testimonio vivo de caridad, acogida, adhesión a la Voluntad de Dios, pobreza, celo apostólico y misionero y de fidelidad a Dios y a la Iglesia.

Descubrí en ella virtudes y actitudes heroicas en medio de una gran sencillez y humanidad, salpicada de un gran sentido del humor y agudeza andaluza.

Se distinguía por su bondad, por su amor a la verdad. Siempre sincera, fiel a su conciencia, disponible para las cosas más costosas. Su mundo interior no conocía el egoísmo ni la doblez.

Hablar con M. Belén era encontrarse con la humildad y la caridad hecha carne, era encontrarse con una mujer que amaba mucho, que amaba a todos, que se desvivía por cada uno y sus necesidades, siempre inclinada con singular amor hacia los más pobres. El celo apostólico y los pobres fueron una constante en su vida.

Al conocer más profundamente a M. Belén, conocí algo más de Dios.

Fue una Esclava que experimentó el amor de Dios y lo anunció a todos los pueblos; su único deseo fue engendrar a Cristo en el corazón de cada persona, tal y como lo ideó Marcelo Spínola para sus Esclavas.

Hna. Mª José Fernández, ADC.

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